Buenas tardes y permítanme una vez más dar una calurosa bienvenida a nuestros amigos de la ACANU. Es un honor volver a tenerlos con nosotros aquí, en la Sede de la OMS.
Quiero felicitar a Dina por haber sido nombrada Presidenta de la ACANU, y gracias asimismo por el reconocimiento a Fadéla.
La sensación es distinta cuando nos vemos en persona, así: no es solo distinta; también es mejor que en los encuentros virtuales. Nos encantaría tenerlos con nosotros más a menudo.
Permítanme dar las gracias a la Presidenta, Dina Abi Saab, y a todos los miembros de la ACANU por su continuo interés en la labor de la OMS.
Vivimos un momento de mucho ajetreo y clave en vísperas de la Asamblea Mundial de la Salud, que tendrá lugar dentro de un mes y en la que se examinarán varias cuestiones de importancia capital.
La más significativa es el Sistema de Acceso a los Patógenos y Participación en los Beneficios, o Sistema PABS, un anexo al Acuerdo sobre Pandemias de la OMS que los Estados Miembros adoptaron en la Asamblea el año pasado.
En estos momentos, los Estados Miembros están negociando en este edificio el texto del anexo PABS.
Han avanzado mucho, pero aún queda mucho por hacer, y sigue habiendo diferencias importantes en cuestiones clave.
Sin embargo, querer es poder.
Continúo viendo en todas las partes la voluntad de llegar a un consenso, y por eso sigo creyendo que existe una vía para el consenso.
El anexo PABS es la última pieza que queda del rompecabezas que conforman las muchas iniciativas que la OMS y los Estados Miembros han establecido en respuesta a las enseñanzas extraídas de la pandemia de COVID-19.
Durante los últimos años, la OMS ha dado pasos para hacer del mundo un lugar más seguro frente a futuras emergencias y pandemias.
Uno de ellos fue fortalecer la capacidad para la producción a escala local de vacunas y otras herramientas, a través del Programa de Transferencia de Tecnología de ARNm, con sede en Sudáfrica, y de la Iniciativa Mundial de la OMS para la Formación de Personal en Bioproducción, con sede en la República de Corea.
Hoy, la OMS ha anunciado la designación de centros regionales de capacitación en cada una de las seis regiones de la OMS a fin de crear la fuerza de trabajo cualificada necesaria para sostener la producción local de vacunas y productos biológicos.
Los nuevos centros de capacitación se encuentran en el Brasil, China, Egipto, la India, Irlanda, el Senegal y Sudáfrica.
Operarán como parte de una red mundial coordinada, e impartirán capacitación específica en función del contexto alineada con las prioridades regionales, los entornos reglamentarios y los idiomas.
También estamos forjando la capacidad nacional en materia de preparación para emergencias mediante ejercicios de simulación.
A principios de esta semana, la OMS celebró el ejercicio Polaris II, que puso a prueba la respuesta de los sistemas a un brote ficticio de una bacteria que se propaga por todo el mundo.
En el ejercicio Polaris II participaron 600 expertos en emergencias sanitarias y 25 organizaciones asociadas de 26 países y territorios, en representación de todas las regiones y niveles de ingresos.
El ejercicio Polaris II forma parte de HorizonX, el programa multianual de ejercicios de simulación de la OMS.
Brinda una plataforma fundamental para poner a prueba marcos de respuesta a emergencias en condiciones reales, garantizado así que la preparación colectiva no sea un esfuerzo periódico, sino una inversión continua.
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Pasemos ahora a Oriente Medio, donde los alto el fuego siguen siendo frágiles y las negociaciones de paz se han estancado.
En el Líbano, los ataques no se han detenido y continuamos teniendo noticias de fallecimientos y heridos.
Más de un millón de personas están desplazadas. Algunas intentan regresar a sus comunidades y hogares, mientras que otras permanecen en unos refugios colectivos que apenas reúnen condiciones de habitabilidad.
Cincuenta hospitales y centros de atención primaria de salud están cerrados y 16 hospitales han sufrido daños.
Las personas con lesiones o que viven con diabetes, hipertensión y otras enfermedades no transmisibles no tienen acceso a tratamientos adecuados.
Justo cuando más necesitan los sistemas de salud, estos se han visto debilitados.
Desde el inicio del conflicto, la OMS ha verificado 149 ataques a la atención de la salud en el Líbano, así como 26 en el Irán y 6 en Israel.
El resultado directo de estos ataques han sido 111 defunciones y 233 heridos, principalmente en el Líbano.
Como decimos siempre, la mejor medicina es la paz.
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Quiero hablar ahora de Haití, donde las bandas armadas controlan, según las estimaciones, el 90 % de la capital, Puerto Príncipe, y están haciéndose con el control de otras zonas del país.
Más de la mitad de la población se enfrenta ahora a una grave situación de inseguridad alimentaria, y más de una cuarta parte de los niños menores de cinco años ingresados en centros de salud presentan malnutrición aguda.
En Puerto Príncipe, la mitad de todos los establecimientos de salud con capacidad para acoger a pacientes están cerrados o han sido destruidos, y solo un tercio es plenamente operativo.
Cada vez más, las bandas recurren a la violencia sexual, incluidas las violaciones colectivas y la explotación sexual, como herramienta para coaccionar a las comunidades y afirmar su dominio.
El 40 % de la población – 4,4 millones de personas – carece de acceso a servicios de salud esenciales.
Un gran brote de difteria que comenzó a principios de este año ha causado hasta ahora 469 casos y 7 fallecimientos sospechosos o confirmados.
La OMS apoya un plan nacional de respuesta, que incluye una campaña de vacunación dirigida a casi 600 000 niños.
Este año la OMS ha entregado, hasta la fecha, casi 30 toneladas métricas de medicamentos y suministros médicos a 16 establecimientos de salud y asociados.
También apoyamos el único hospital público para la derivación de pacientes en Puerto Príncipe, que ha permitido que más de 7000 pacientes accedan a atención de urgencias gratuita y que más de 450 mujeres se beneficien de cesáreas.
Instamos, con todo, a la comunidad internacional a que preste la debida atención a Haití, que está viviendo una grave crisis.
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Pese a los muchos problemas en nuestro mundo, también hay muchas buenas noticias que celebrar.
Por ejemplo, hoy la OMS ha anunciado la certificación de Australia por haber eliminado el tracoma como problema de salud pública.
El tracoma es la principal causa infecciosa de ceguera en el mundo y era especialmente prevalente en las comunidades indígenas de Australia.
En 2006, Australia puso en marcha un programa nacional para implementar la estrategia recomendada por la OMS sobre el tracoma.
Hoy se ha convertido en el trigésimo país del mundo que recibe la certificación por haber eliminado el tracoma como problema de salud pública y el tercero en lo que va de año, después de Libia en febrero y Argelia a principios de este mes.
En marzo, también se verificó que Chile había eliminado la lepra.
Desde 1997, la OMS ha confirmado la eliminación de una enfermedad tropical desatendida en 90 ocasiones en 63 países.
Este hecho demuestra qué se puede lograr con compromiso político y las herramientas adecuadas.
Y no solo estamos hablando de ETD. La semana pasada, sin ir más lejos, la OMS certificó a las Bahamas por haber eliminado la transmisión maternoinfantil del VIH.
Otro ejemplo lo encontramos en el paludismo.
En los últimos 70 años, la OMS ha certificado 47 países y un territorio como libres de paludismo, y muchos más países se sumarán a esta lista.
Gracias a nuevas herramientas, albergamos la esperanza de, por fin, ver un mundo libre de paludismo.
El pasado sábado, 25 de abril, fue el Día Mundial del Paludismo.
Para conmemorarlo, la OMS anunció que hemos precalificado el primer tratamiento contra el paludismo desarrollado específicamente para recién nacidos y lactantes.
Hasta ahora, se ha tratado a los lactantes con paludismo mediante formulaciones destinadas a niños de más edad, lo que aumenta el riesgo de errores de dosificación, efectos secundarios y toxicidad.
Esta nueva formulación con artemetero-lumefantrina ayuda a cerrar una brecha terapéutica de larga data para unos 30 millones de bebés que cada año nacen en zonas de África donde el paludismo es endémico.
A principios de este mes, la OMS también precalificó tres nuevas pruebas de diagnóstico rápido que pueden detectar cepas de paludismo que las pruebas antiguas no podían detectar.
La precalificación por la OMS es el sello de aprobación de la Organización desde el punto de vista de la calidad, la seguridad y la eficacia, y permitirá que el sector público pueda adquirir el medicamento.
Además de las vacunas, los nuevos medios de diagnóstico y los mosquiteros de nueva generación, supone otro paso hacia un mundo libre de paludismo.
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Otra esfera en la que el mundo ha avanzado sustancialmente es la lucha contra la hepatitis.
El Informe Mundial sobre la Hepatitis, que se publicó ayer, muestra que, desde 2015, el número anual de nuevas infecciones por hepatitis B ha disminuido en un 32 %, y las muertes relacionadas con la hepatitis C se han reducido en un 12 % en todo el mundo.
Gracias a la vacunación, la prevalencia de la hepatitis B entre los niños menores de cinco años también ha caído hasta situarse en el 0,6 %, y 85 países alcanzaron la meta para 2030 de una prevalencia igual o inferior al 0,1 %.
Países como Egipto, Georgia, el Reino Unido y Rwanda están demostrando que es posible eliminar la hepatitis en cuanto que problema de salud pública.
Sin embargo, más de 1,3 millones de personas murieron en 2024 por hepatitis B y C, y 287 millones de personas viven con estas enfermedades. La gran mayoría de estas personas no tiene acceso a tratamiento.
Disponemos de las herramientas para prevenir, diagnosticar y tratar la hepatitis. La OMS hace un llamamiento a todos los países para que amplíen el acceso a estas herramientas.
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Por último, mañana concluye la Semana Mundial de la Inmunización, un evento que, cada año, sirve para recordar el poder de las vacunas para salvar vidas.
Durante la edición de 2023 de la Semana Mundial de la Inmunización, la OMS, Gavi y el UNICEF pusieron en marcha «La gran puesta al día», una iniciativa para llegar a niños a los que no se había vacunado, en particular durante la pandemia de COVID-19.
«La gran puesta al día» concluyó a finales del mes pasado, y ha sido todo un éxito.
Juntos, administramos más de 100 millones de dosis de vacunas a una población estimada de 18,3 millones de niños en 36 países.
Esta cifra incluye a 12,3 millones de niños «dosis cero» que no habían recibido anteriormente ninguna vacuna, y a 15 millones que nunca habían recibido la vacuna antisarampionosa.
El sarampión es un ejemplo perfecto del poder de las vacunas para eliminar enfermedades de comunidades y países enteros.
En todo el mundo, se ha verificado la eliminación del sarampión en 95 países y la de la rubéola en 115 países.
Sin embargo, esta condición puede perderse, y sigue habiendo millones de niños en todo el mundo que cada año no reciben las vacunas esenciales.
La OMS continúa trabajando con Gavi, el UNICEF y otros asociados para apoyar a los países a fin de que lleguen a esos niños mediante la ampliación de los programas de inmunización sistemática, como parte del camino que cada país debe recorrer para llegar a la cobertura universal de salud.
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Finalmente, como tal vez sepan, nuestra querida amiga y colega Fadéla Chaib se jubila de la OMS.
Fadéla lleva 25 años en la OMS y, en los últimos años, ha liderado nuestro equipo de relaciones con los medios de difusión aquí en Ginebra, así que la conocen muy bien, y quiero volver a dar las gracias a la ACANU por el reconocimiento.
Muchos de ustedes conocen a Fadéla desde hace muchos años y han trabajado con ella todo este tiempo. Ha desempeñado un papel fundamental en la tarea de contar al mundo la historia de OMS.
Sé que la echarán de menos, igual que nosotros.
Fadéla, gracias por su servicio y su entrega. Shukran jazeelan. Le deseo muchos éxitos en el próximo capítulo de su vida. Es una persona muy especial.
Una vez más, muchas gracias a todos por acompañarnos hoy, y aguardamos con interés sus preguntas.
Christian, le devuelvo la palabra.